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NAICM de Foster + Partners: ¿Porqué se Canceló?

 

Tras una consulta popular el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, conocido por sus siglas NAICM, fue cancelado. Esa es la frase corta. La historia larga es la de un proyecto diseñado por Foster + Partners para reemplazar al saturado aeropuerto actual y que se detuvo a mitad de la construcción, con un avance cercano a un tercio, luego de una votación donde una mayoría se pronunció en contra.

En Arquinétpolis hablamos de noticias y, en concreto, de la cancelación del NAICM. No para tomar partido, sino para entender qué pasó y qué lecciones deja para quienes diseñamos infraestructura grande. Porque el NAICM no fue solo un aeropuerto, fue un debate sobre cómo decidimos, cuánto cuesta y dónde ponemos proyectos de esta escala.

El nuevo aeropuerto estaba destinado a terminar con una problemática de saturación del actual. Estaba encabezado por la administración saliente y había sido una obra con inversión mixta, con parte de inversionistas privados y parte de recursos del estado. La crítica principal giraba en torno al gasto excesivo, a la percepción de corrupción y al costo total que se estimaba en miles de millones de dólares, una cifra que generaba preocupación por la cantidad de recursos que tendría que destinar el estado mexicano.

NAICM
Cancelado el NAICM diseñado por Foster + Partners

 

WA

El diseño de Foster + Partners para el NAICM: una cubierta icónica en un sitio complejo

El NAICM de Foster + Partners apostaba por una terminal con una cubierta ligera y de gran luz, una estructura que buscaba ser símbolo y que prometía eficiencia operativa con un solo edificio que concentrara operaciones. En render se veía espectacular, como una nave que flotaba sobre el valle.

El problema no estaba en la forma, estaba en el suelo. El NAICM estaría situado al noreste de la Ciudad de México, en Texcoco, en parte de un lecho seco de un lago, lo que causó muchos problemas de construcción. Construir sobre un lecho lacustre implica cimentaciones profundas, manejo de agua, hundimientos diferenciales y costos que se disparan si el suelo no se comporta como dice el estudio inicial.

Para un arquitecto, esa es la primera lección del NAICM: el mejor diseño del mundo no salva un sitio equivocado si no se resuelven suelo y agua desde el inicio. La arquitectura no flota, se apoya, y cuando el apoyo es un lecho de lago, el proyecto se vuelve una carrera contra el agua y contra el tiempo.

El NAICM de Foster + Partners frente al sitio real de Texcoco

Aspecto Propuesta Foster + Partners Realidad del sitio Texcoco Riesgo si no se resuelve
Cubierta Terminal icónica de gran luz y nave flotante Lecho seco de lago con hundimientos diferenciales Sobrecosto en cimentación y mantenimiento a largo plazo
Operación Un solo edificio para terminar con saturación actual Suelo compresible que exige manejo de agua permanente Costos operativos que crecen por bombeo y corrección de niveles
Imagen Símbolo de conectividad aérea moderna Cercanía a lago Nabor Carrillo refugio aves migratorias Conflicto ambiental por ruido, luces y disuasión de aves
Inversión Esquema mixto con inversionistas y recursos del estado Percepción de gasto excesivo y corrupción por costo de miles de millones Pérdida de confianza y polarización aunque diseño sea de calidad

La consulta popular del NAICM: cuando la obra se vuelve tema de votación

El nuevo aeropuerto para la Ciudad de México se canceló a mitad de la construcción luego de una consulta pública que resultó en una mayoría de votos en contra del proyecto. La decisión fue presentada como democrática, racional y eficiente, con la idea de que la gente decidió. En dicha consulta, el porcentaje mayoritario votó a favor de desechar el aeropuerto parcialmente construido.

La consulta pública del NAICM fue presentada como vinculante. A pesar de que el aeropuerto llevaba tiempo en construcción, la propuesta para cancelar el proyecto había formado un componente clave de la campaña del entonces candidato que luego asumiría la presidencia. Fue crítico con el gasto excesivo y la corrupción, y su postura conectó con una parte de la población cansada de megaproyectos costosos.

Más allá de la postura política, el NAICM deja una pregunta atemporal para la arquitectura: ¿cómo se decide infraestructura que afecta a millones y que dura décadas? Una consulta popular acerca a la gente a la decisión, pero también exige información clara, técnica y accesible sobre costos, riesgos y alternativas. Sin esa información, la votación se vuelve más emocional que técnica, y el proyecto, sea cual sea, pierde.

Qué pasó en la consulta popular del NAICM y qué deja como lección

Elemento Qué se dijo Qué se votó Lección para megaproyectos
Motivo Terminar con saturación del aeropuerto actual Mayoría en contra del proyecto en Texcoco Objetivo técnico claro debe explicarse con beneficios para pasajero común
Proceso Consulta presentada como vinculante y democrática Mayoría a favor de desechar parcialmente construido Decisión participativa necesita información técnica accesible, no solo emocional
Costo Miles de millones con parte privada y parte del estado Preocupación por gasto excesivo y recursos del estado Costo debe presentarse completo con operación y mitigación
Frase clave La gente decidió, decisión racional y eficiente Cancelación a mitad de obra con tercio de avance Decidir sin plan B deja infraestructura a medio hacer y debate abierto

Ubicación en Texcoco y lago Nabor Carrillo: el NAICM frente al agua y a las aves

Otro problema con el esquema del NAICM es su ubicación. Al estar en Texcoco, en parte de un lecho seco de un lago, la obra enfrentaba retos de suelo, pero también ambientales. Está cerca del lago Nabor Carrillo, que ofrece refugio a las aves migratorias que podrían ser disuadidas por los aviones y por la construcción.

El lago Nabor Carrillo no es solo un espejo de agua, es un hábitat. Las aves migratorias usan ese corredor y cualquier intervención grande con ruido, luces y movimiento las afecta. El NAICM ponía en tensión dos visiones: la de la infraestructura como motor económico y la del territorio lacustre como sistema vivo que regula agua, clima y biodiversidad.

Para la práctica de la NAICM, esa tensión es cada vez más común. No basta con que el sitio esté disponible y cerca de la ciudad, tiene que ser viable hidráulicamente y ambientalmente. Un aeropuerto sobre un lecho de lago puede resolver saturación aérea, pero crea un problema hidráulico que la ciudad paga durante décadas si no se maneja con visión de cuenca y no solo de pista.

Texcoco, lago Nabor Carrillo y NAICM, el cruce de agua y aves

Factor territorial Qué implica Impacto en NAICM Qué se debe diseñar antes que pista
Lecho seco de lago Suelo lacustre compresible con agua en subsuelo Problemas de construcción y cimentaciones profundas costosas Estudio geotécnico e hidráulico de cuenca, no solo de lote
Lago Nabor Carrillo cercano Refugio de aves migratorias con corredor biológico Aves disuadidas por aviones y construcción Evaluación ambiental con mitigación real de ruido y luces
Noreste de CDMX Zona con vocación hidráulica y ambiental Conflicto entre infraestructura dura y sistema vivo que regula agua Plan de manejo de agua y espacio público que no compita con aves

Costo y avance del NAICM: el dilema de parar una obra a un tercio de avance

La obra del Nuevo Aeropuerto llevaba aproximadamente un tercio de avance cuando se anunció su cancelación. Eso significa plataformas, cimentaciones y estructuras ya ejecutadas, con dinero ya gastado y con contratos en marcha. Parar en ese punto es una decisión que duele en cualquier escala, y más en una de miles de millones de dólares.

El presidente electo en ese momento estaba particularmente preocupado por el costo total y por la cantidad de recursos que tendría que destinar el estado mexicano, a pesar de que algunos inversionistas pondrían parte del dinero. La crítica al gasto excesivo no era solo por la cifra, era por la percepción de que el costo podía seguir creciendo por las condiciones del suelo y por la complejidad del proyecto.

La propuesta que se mencionó tras la cancelación fue que la construcción podría convertirse en un centro deportivo y ecológico para la Ciudad de México. Más allá de si esa idea se concretó tal cual, lo interesante es el cambio de paradigma: de infraestructura dura de concreto y acero a infraestructura verde que recupera agua y espacio público. El NAICM pasó de ser símbolo de conectividad aérea a símbolo de debate sobre qué tipo de infraestructura necesita realmente el valle.

Lecciones atemporales que deja el NAICM para quien diseña infraestructura

La primera lección del NAICM es que el sitio manda. Por más icónica que sea una cubierta de Foster + Partners, si el suelo es un lecho seco de lago con problemas de construcción, el proyecto nace con un sobrecosto estructural y un riesgo hidráulico que no se resuelve con forma bonita. Estudiar agua y suelo antes que forma no es conservador, es responsable.

La segunda es que el costo debe contarse completo. No solo pista y terminal, sino manejo de agua, mitigación ambiental por cercanía a refugio de aves migratorias como Nabor Carrillo, reubicaciones y mantenimiento a largo plazo en suelo compresible. Cuando solo se presenta el costo de la obra y no el de su operación y su impacto, la percepción de corrupción y gasto excesivo crece y la confianza cae.

La tercera es que la comunicación del proyecto es parte del proyecto. El NAICM estaba destinado a reemplazar al actual para terminar con saturación, un objetivo técnico claro. Pero si ese objetivo no se explica con información accesible sobre alternativas, costos comparados y beneficios para el pasajero común, la discusión se vuelve polarizada y la consulta, aunque sea democrática, no es técnica. La arquitectura de gran escala necesita narrarse mejor, con números y con territorio, no solo con renders.

Si vas a plantear un proyecto grande, empieza por el agua. Pregúntate si estás construyendo en un lecho de lago, cerca de un refugio de aves migratorias o sobre un sistema que regula inundaciones. El NAICM en Texcoco nos recordó que el agua no se va, vuelve, y que construir contra ella es más caro que diseñar con ella.

Después, haz números que incluyan todo. No solo costo de construcción, sino costo de cimentación especial por suelo lacustre, de manejo de agua, de mitigación ambiental y de operación a largo plazo. Cuando el costo total se presenta desde el inicio, la discusión sobre gasto excesivo es más honesta y la decisión de seguir o parar duele menos porque se tomó con información completa.

Y por último, diseña la salida. Todo proyecto grande debería tener un plan B si se detiene a un tercio de avance, como le pasó al NAICM. ¿Qué queda si se para? ¿Se puede convertir en centro deportivo y ecológico, en parque, en infraestructura de agua? Pensar en la reversibilidad no es pesimismo, es dejarle a la ciudad algo útil aunque el proyecto original no se termine. Esa es quizá la lección más humana que deja el aeropuerto cancelado.

Checklist atemporal para no repetir errores del NAICM

Pregunta Qué revisas Cómo lo verificas Señal de que lo hiciste bien
¿El sitio es viable hidráulicamente? Si es lecho de lago, cercanía a cuerpo de agua y aves migratorias Estudio de suelo y agua de cuenca, no solo cala puntual Proyecto que diseña con agua, no contra agua
¿Costo completo? Construcción más manejo de agua, mitigación ambiental y operación Presupuesto con operación a largo plazo y mantenimiento en suelo compresible Cifra que no crece cada revisión por sorpresas de suelo
¿Comunicación clara? Objetivo de terminar con saturación explicado a pasajero común Comparativa de alternativas con beneficios y riesgos en lenguaje accesible Debate técnico y no solo polarización política
¿Plan B si se para a un tercio? Qué queda útil si obra se detiene a mitad Propuesta de centro deportivo y ecológico u otro uso compatible con agua y aves Ciudad no se queda con plataforma abandonada sino con espacio aprovechable
¿Transparencia? Gasto excesivo y percepción de corrupción Números abiertos de inversión mixta y recursos del estado Confianza ciudadana aunque haya desacuerdo en ubicación

Conclusión: el NAICM no es solo un aeropuerto cancelado, es un espejo de cómo decidimos ciudad

El aeropuerto diseñado por Foster + Partners para la Ciudad de México se canceló a mitad de la construcción luego de una mayoría en contra, con un avance cercano a un tercio y con la idea de convertir el sitio en un centro deportivo y ecológico.

El NAICM deja de ser un tema de un sexenio y se vuelve una lección atemporal: la ubicación en lecho seco de lago en Texcoco y la cercanía al lago Nabor Carrillo con aves migratorias nos recuerdan que el territorio tiene memoria y que el agua y la biodiversidad no son adornos del proyecto, son condiciones. El costo de miles de millones y la preocupación por gasto excesivo y corrupción nos recuerdan que la transparencia en números es tan importante como la calidad del diseño.

Al final, el NAICM no es solo la historia de un aeropuerto que no se terminó, es la historia de cómo una ciudad decide qué infraestructura quiere y dónde la quiere. Si aprendemos a estudiar suelo y agua antes que forma, a contar costos completos y a comunicar con claridad, la próxima vez que hablemos de saturación aérea, de lecho de lago o de refugio de aves, lo haremos con mejores herramientas y con menos polarización. Esa es la utilidad real de recordar el NAICM sin fechas, como método y no como anécdota.

Preguntas frecuentes sobre el NAICM

Estas son las dudas que más me llegan en clase cuando explico el NAICM como caso de infraestructura, suelo y decisión pública.

¿Qué fue el NAICM y por qué se volvió tan polémico?

El NAICM fue el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, proyecto diseñado por Foster + Partners para reemplazar al aeropuerto actual saturado. Se volvió polémico por tres razones que se cruzaron: costo estimado en miles de millones de dólares con percepción de gasto excesivo, ubicación en Texcoco sobre lecho seco de lago con problemas de construcción y cercanía al lago Nabor Carrillo, refugio de aves migratorias, y una consulta popular donde la mayoría votó en contra, lo que llevó a su cancelación a mitad de obra con cerca de un tercio de avance.

¿Por qué la ubicación en Texcoco fue un problema para el NAICM?

Porque el NAICM estaría situado al noreste de la Ciudad de México, en Texcoco, en parte de un lecho seco de un lago, lo que causó muchos problemas de construcción por cimentaciones profundas, hundimientos y manejo de agua. Además está cerca del lago Nabor Carrillo, que ofrece refugio a aves migratorias que podrían ser disuadidas por aviones y construcción. Es decir, un reto técnico de suelo y un reto ambiental de hábitat al mismo tiempo.

¿Cómo fue la consulta popular que llevó a la cancelación del NAICM?

Tras una consulta popular, el NAICM fue cancelado a mitad de la construcción. El resultado mostró una mayoría en contra del proyecto, con alrededor de siete de cada diez participantes a favor de desecharlo. La decisión fue presentada como democrática, racional y eficiente, con la frase la gente decidió. La consulta fue presentada como vinculante y había sido parte clave de la campaña del entonces candidato que luego asumiría la presidencia, crítico con el gasto excesivo.

¿Qué pasó con la obra del NAICM que llevaba un tercio de avance?

La obra llevaba aproximadamente un tercio de avance cuando se anunció la cancelación. Eso implicaba plataformas y cimentaciones ya ejecutadas. En conferencia se comentó que la construcción podría convertirse en un centro deportivo y ecológico para la Ciudad de México. Más allá de la propuesta concreta, el caso deja la lección de pensar la reversibilidad de megaproyectos: qué queda útil para la ciudad si un proyecto se detiene a mitad de camino.

¿Qué lecciones deja el NAICM para futuros aeropuertos y megaproyectos?

Tres lecciones atemporales: el sitio manda, por más icónica que sea la cubierta, si es lecho de lago el sobrecosto y riesgo hidráulico nacen con el proyecto; el costo debe contarse completo, incluyendo manejo de agua, mitigación por aves migratorias y mantenimiento a largo plazo, no solo pista y terminal; y la comunicación es parte del proyecto, explicar con números claros por qué reemplazar al aeropuerto saturado y qué alternativas hay, para que la decisión sea técnica además de democrática.

¿Cómo el NAICM nos obliga a pensar en la naturaleza?

El NAICM se discutió mucho como aeropuerto y poco como proyecto de agua. Y ese es el punto ciego que hace que un proyecto en Texcoco, sobre lecho seco de lago, se vuelva tan costoso y tan frágil. No es solo pista y terminal, es qué haces con el agua que siempre ha estado ahí y que va a seguir llegando cada temporada de lluvias.

Cuando construyes sobre un lecho lacustre, cada metro de cimentación es una negociación con el agua del subsuelo. Si no la respetas, el suelo se hunde de forma diferencial y lo que hoy está a nivel mañana no lo está. Eso implica mantenimiento constante, bombeo y corrección de niveles que no aparecen en el render de Foster + Partners pero sí en la cuenta de operación durante décadas. El NAICM nos recordó que el sitio manda y que el sitio de Texcoco manda con agua.

La cercanía al lago Nabor Carrillo, refugio de aves migratorias, pone otro tema sobre la mesa que también es atemporal: la infraestructura grande no está sola, está dentro de un corredor biológico. Las aves no leen planos, siguen el agua y el alimento. Si pones una pista con ruido y luces al lado de su refugio, las disuades y rompes un equilibrio que regula insectos, semillas y calidad del agua. No es romanticismo, es sistema.

La consulta popular donde la mayoría votó en contra del NAICM y donde se dijo la gente decidió puso en evidencia que la decisión técnica y la decisión democrática no siempre hablan el mismo idioma. Una consulta presentada como vinculante sin información técnica accesible sobre costo completo, alternativas para terminar con saturación y riesgos de construir en lecho de lago, se vuelve un plebiscito sobre confianza y no sobre aeropuerto. Y la confianza, cuando hay percepción de gasto excesivo y corrupción, se rompe fácil.

Parar la obra con cerca de un tercio de avance y mencionar que podría convertirse en centro deportivo y ecológico fue un intento de darle salida a una infraestructura a medio hacer. Más allá de si esa idea era viable tal cual, deja una lección para cualquier megaproyecto: diseña la reversibilidad. Qué queda útil si no se termina. Un parque que regula agua, un espacio que protege al lago Nabor Carrillo y que devuelve algo de vocación lacustre a Texcoco vale más para la ciudad que una plataforma abandonada. El NAICM, aunque cancelado, nos obliga a pensar el aeropuerto no como objeto aislado sino como parte del sistema de agua del valle.

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